LA ZURDA

Combatir plagas y lidiar con una pandemia

  • Escrito por María del Mar Domínguez
  • Publicado en Crónicas

Acostumbrados a combatir las peligrosas ratas o las molestas cucarachas, que causan entre muchos ciudadanos desde repugnancia a miedo, los operarios de las empresas de control de plagas suman estos días a sus tareas de desinfección habituales la lucha contra la pandemia del coronavirus.

Durante el estado de alarma reina el silencio en las calles, pero no por ello se pueden abandonar las labores de control de plagas, por lo que los servicios de vigilancia de roedores y cucarachas se mantienen, ha explicado a Efe el director general de la empresa Andasur, Miguel Ángel Soria.

Aunque en las ciudades se haya pasado del bullicio de los viandantes a la quietud, se hacen los mismos servicios de siempre, principalmente para administraciones públicas, porque hay que seguir controlando para evitar la proliferación de estos impopulares animales, que no entienden de cuarentena.

DESINFECCIONES A DEMANDA

A estas labores se suma el aumento de solicitudes de desinfecciones, que han crecido un 40 por ciento, no solo a demanda de entidades públicas sino también privadas, para actuar en fábricas, almacenes o restaurantes, e incluso de particulares. En unos casos se trata de actuaciones preventivas y en otros porque se ha detectado algún positivo por coronavirus y hay que realizar "desinfecciones a saco, pulverizando en todas las zonas porque el virus es invisible", ha indicado.

"Utilizamos peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) que es lo que hemos usado siempre para bacterias y virus", ha explicado Soria. Esta empresa fundada en 1995, con sede central en Jaén y 36 empleados -10 de ellos en Madrid y 6 en Málaga-, tiene entre sus clientes a varios ayuntamientos malagueños como el de la capital, Almogía o Alhaurín de la Torre y también lleva a cabo tareas en las sedes judiciales de Madrid y algunos hospitales andaluces.

UN RETO EN UNA SITUACIÓN INÉDITA

La pandemia del coronavirus ha supuesto un reto en materia de desinfección, ya que aunque hay "bastantes" empresas de control de plagas en España, "que tengan experiencia y se quieran meter en este tema, no tantas; por eso está la UME (Unidad Militar de Emergencias) y todo el mundo está haciendo tratamientos, aunque no tengan certificación profesional", ha referido.

Recuerda que cuando se produjo hace unos años el brote de ébola, también llevaron a cabo algunas desinfecciones pero "esto es diferente. No es una enfermedad tan grave pero las desinfecciones se multiplican" debido a la propagación del coronavirus.

CAMBIOS EN LA NORMATIVA

La pandemia, que también ha obligado a extremar la higiene en edificios, supondrá cambios en la normativa existente, ha vaticinado el director de Andasur, que está convencido de que habrá una ley sobre desinfección, "no solo para el COVID". De la misma forma que se hizo obligatoria la prevención de legionella, habrá que hacer "desinfecciones periódicas" en sitios donde confluyan muchas personas, ha manifestado.

Los operarios de esta empresa, que habitualmente trabajan uniformados de negro y provistos de gafas y guantes cuando aplican productos químicos como los insecticidas, acuden con monos de color blanco y otros elementos protectores a las desinfecciones motivadas por el COVID-19.

Al igual que en otros sectores como el sanitario o agrícola, reconoce que han tenido problemas para encontrar equipos de protección individual (EPI). Actualmente, cada trabajador de la empresa cuenta con uno de repuesto y se encarga de desinfectar el material tras su uso. Cuando las calles pasen del vacío por el aislamiento y temor al coronavirus a la normalidad, solo quedarán para estas labores de desinfección las empresas de control de plagas y las de limpieza, asegura Soria. EFE.