LA ZURDA

En el campo la cuarentena se nota menos y también hay miedo

  • Escrito por Angélica Quintana
  • Publicado en Crónicas
Una trabajadora de un supermercado repone mercancía antes de abrir al público. EFE/Biel Aliño/Archivo Una trabajadora de un supermercado repone mercancía antes de abrir al público. EFE/Biel Aliño/Archivo

La larga lista de frutas y hortalizas que hay a disposición de los consumidores durante el estado de alarma es posible gracias al trabajo de personas anónimas que cada día acuden al campo a recoger, clasificar y enviar toda la mercancía para que llegue al mercado mayorista y luego al supermercado.

Carmelo Conde es uno de ellos. Tiene 48 años y vive con su madre, pero su cuarentena, como él explica, "se nota poco", porque cuando viene del trabajo, tiene que "echar gasolina, hacer la compra, pasear lo mínimo al perro..." y "hay miedo, como en toda la sociedad".

Su trabajo se desarrolla todos los días en un almacén de manipulación de cítricos ecológicos de la empresa Organic Citrus, situada en El Campillo (Huelva), en donde coincide durante ocho horas con más de 70 compañeros que, según cuenta, también comparten sus temores a un contagio pese a que se han aumentado las medidas de seguridad.

A raíz del coronavirus, en los tablones de anuncios de las instalaciones de la empresa hay colgados carteles con las medidas preventivas para que se intensifiquen los lavados de manos, el uso de gel desinfectante y para advertir de que hay que guardar una distancia de metro y medio entre trabajadores.

En logística, los chóferes ahora no pueden acceder al almacén como antes y cualquier paquete o documento se entrega en la garita del guarda. Desde hace unos días, se toma la temperatura a los empleados a la entrada de cada turno, y ya antes, si tenías fiebre o tos, te mandaban a casa.

"Yo apelo a la responsabilidad de todos los compañeros", afirma Carmelo, quien reconoce que la situación en la provincia de Huelva no es tan grave como la de Madrid. "Nos han dado guantes desechables pero la empresa no ha conseguido mascarillas", lamenta, "y la gente no quiere acudir a trabajar porque todas las medidas les parecen pocas y tienen miedo".

Carmelo echa de menos que se desinfecten más algunas zonas de trabajo, las áreas comunes, los pomos de las puertas... y "que se mire más por la salud que por la economía", porque "cuando menos te lo esperas, te puedes contagiar". El trabajo se ha puesto encima más difícil por las restricciones impuestas en el transporte.

"Hay muchos jornaleros y muchos trabajadores de almacén que no tienen coche o carnet de conducir", apunta para explicar que desde hace unos días solo está permitido ir dos personas por vehículo o cuatro por furgoneta de nueve plazas.

"No sabemos cuándo va a acabar esto", y "nosotros no podemos quedarnos en casa y trabajar desde ahí", pero "el miedo existe y eso que no se ha dado por ahora ningún caso", añade Carmelo, quien avisa: "Por ahora estamos aguantando pero, si pudiéramos elegir, preferiríamos que la empresa estuviera cerrada". EFE.