LA ZURDA

El mes que vació Madrid e hizo saltar la sanidad por los aires

  • Escrito por Arantxa Bernarte
  • Publicado en Crónicas
Efectivos de la Guardia Civil realizan un control de tráfico en la M-40, en las proximidades del Hospital Temporal de la Comunidad de Madrid ubicado en Ifema. EFE/ Chema Moya Efectivos de la Guardia Civil realizan un control de tráfico en la M-40, en las proximidades del Hospital Temporal de la Comunidad de Madrid ubicado en Ifema. EFE/ Chema Moya

El 25 de febrero los madrileños arrancaban su jornada con la vista puesta en el fin de semana -puente para muchos-, sin que a nadie perturbase que un joven había dado positivo por coronavirus. Un mes después, el virus se ha cobrado más de 1.535 vidas, ha vaciado calles, aulas y trabajos y ha hecho saltar por los aires el sistema sanitario y mortuorio.

Es el mes más intenso que ha vivido Madrid en décadas. De cero casos confirmados a 12.352, de ninguna víctima mortal a 1.535 este martes. Y con seis millones de personas confinadas en sus casas pendientes de una curva epidémica ascendente que ni siquiera, cuatro semanas después, ha tocado techo.

También hay cifras positivas: cerca de 2.300 pacientes han sido curados. El martes 25 de febrero los madrileños iban a trabajar o a estudiar pensando en el fin de semana "largo" que muchos disfrutarían, al no ser lectivos ni el viernes 28 ni el lunes 2 de marzo.

Una noticia alteró ligeramente el día: un joven de 24 años, que recientemente había estado en Italia, daba positivo por coronavirus en la Comunidad, el primero en Madrid y el quinto en España en un día. Ese mismo día se informaba de que se habían evaluado más de doscientos casos en la región desde el pasado 30 de diciembre y todos ellos habían sido descartados.

Nada hacía augurar lo que estaba por llegar. El número de confirmados durante los primeros días fue un ligero goteo: 1, 2, 4, 7, 10, 15... y ningún fallecido. Hasta el punto de que las medidas de aislamiento de los casos confirmados y los equipos de protección del personal sanitario parecían exagerados, se tomaban a broma y eran motivo de 'memes' compartidos por whatsapp.

El 2 de marzo, séptimo día "oficial" de epidemia en Madrid: los confirmados pasan de 15 a 28, casi el doble de un número ya de dos cifras. El 3 de marzo, de 28 a 56. La barrera psicológica del medio centenar no abrumaba, aún sin fallecidos, pero ya se tomaban tímidas medidas: partidos deportivos a puerta cerrada o cancelación de eventos de personal médico.

Madrid conoció su primera muerte con coronavirus el jueves 5 de marzo, con 90 casos confirmados: fue una anciana de una residencia de mayores en la que había varios contagiados, un perfil de fallecido y de lugar de contagio que tristemente se ha repetido, multiplicándose día a día.

Ese mismo día los hospitales empezaban a prepararse para lo peor. Como ejemplo, el Hospital La Paz trasladaba sus enfermos más graves a habitaciones preparadas para atender a pacientes críticos, dejando sus diez camas de UCI vacías a la espera de casos complicados de coronavirus, sin saber que incluso esa medida se quedaría corta en pocas jornadas.

Catorce días después de su primer positivo, el lunes 9 de marzo, Madrid tomaba su primera decisión de gran calado: se anunció, para ese mismo miércoles, el cierre de los centros de enseñanza de todos los niveles educativos, la primera medida con la que se confiaba parar la propagación, ya que implicaba sacar de las calles a más de un millón de alumnos y, en gran medida, obligaba a extender el teletrabajo en sus progenitores.

Aquel miércoles 11, con 31 fallecidos y por primera vez más de mil contagios, los madrileños aún no medían la magnitud de la epidemia, con niños sin clases pero llenando los columpios mientras padres o abuelos comentaban las noticias, visiblemente más inquietos que días atrás.

No fue hasta el viernes 13 de marzo cuando Madrid cobró plena conciencia de la magnitud de la ya pandemia mundial: 86 muertos en la región, 48 de ellos en aquellas últimas 24 horas, y 2.659 casos positivos (1.271 más que el día anterior).

Fue el primer fin de semana de confinamiento -no para todos, puesto que muchos entendieron que salir a la sierra, a la playa o a segundas residencias era distancia suficiente para el virus-, y el primer fin de semana de aplausos en las ventanas y balcones para agradecer es esfuerzo al personal sanitario, ya completamente desbordado por la situación.

Contrataciones urgentes, hospitales de campaña, la habilitación de Ifema como gran hospital, la intervención del Ejército en traslados y desinfección de centros e incluso la apertura del centro deportivo Palacio de Hielo para albergar cadáveres, ante el colapso de los servicios mortuorios, se han precipitado en la cuarta semana de epidemia en Madrid, la región con más casos y muertes con coronavirus de todo el país.

Una última semana en la que el silencio se ha apoderado de las calles, la pesadumbre se ha instalado de los rostros y el agotamiento extremo hace mella en el personal sanitario, uno de los más castigados en cuanto a número de contagios. Silencio, pesadumbre y agotamiento que contrastan con la ingenuidad -visto lo visto- de aquel 25 de febrero.

Este miércoles, 25 de marzo, comienza la quinta semana de epidemia en Madrid, que se prepara para recibir el pico de contagios, pero en la que también espera ver el punto de inflexión de una curva a la que hoy nadie ya quita el ojo. EFE.