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ERC encara su reinvención con dos llaves, con Aragonès de salida y con Junqueras al frente


  • Escrito por Martí Puig i Leonardi
  • Publicado en Actualidad
(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

El batacazo del 12M, último capítulo de un declive que comenzó tras el éxito de las generales de abril de 2019, obliga a ERC a reinventarse, con un Pere Aragonès que abandonará la primera línea política y un Oriol Junqueras con voluntad de seguir liderando el partido, que preside desde 2011.

La reconfiguración de Esquerra será determinante para la política catalana y española, ya que los republicanos tienen en una mano la llave que puede hacer a Salvador Illa presidente de la Generalitat y, en la otra, siete votos claves en el Congreso para sostener al Gobierno de Pedro Sánchez.

También el futuro del Ayuntamiento de Barcelona puede depender de lo que haga ERC, que tenía previsto, según diversas fuentes consultadas por EFE, entrar en el gobierno municipal de Jaume Collboni después de ser aprobados los presupuestos de la Generalitat, que finalmente fueron tumbados por el Parlament.

Tras cosechar los peores resultados desde 2010 en unas elecciones catalanas -20 diputados, 13 menos que en 2021-, todos en el partido asumen que ha llegado el momento de reflexionar.

En peligro la paz interna que reina desde 2011

La llegada de Junqueras al frente de Esquerra puso fin a una larga trayectoria de disputas internas, la última de ellas protagonizada por Joan Puigcercós y Josep Lluís Carod-Rovira cuando la Generalitat la presidía el socialista José Montilla.

Desde entonces, a Junqueras lo acompaña como secretaria general Marta Rovira, en Suiza desde 2018, procesada ese año por rebelión y hoy investigada por terrorismo en la causa de Tsunami Democràtic.

Rovira habría sido el relevo natural de Junqueras, pero su marcha hizo que el turno fuera para Aragonès, exsecretario de Economía de la Generalitat, a quien el presidente de ERC situó lejos de los preparativos del referéndum del 1-O para «protegerlo» de futuras imputaciones.

Aragonès fue designado coordinador nacional de ERC en 2019 y Marta Vilalta ocupó la Secretaría General Adjunta; en paralelo, Junqueras y Rovira mantuvieron la Presidencia y la Secretaría General.

El presidente catalán en funciones, cuya relación con Junqueras se ha ido enfriando en los últimos meses, abandonará la primera línea política, pero su relevo en el partido no se formalizará hasta que se definan de forma «ordenada» los pasos a dar.

Junqueras, dispuesto a seguir

Quien ya se ha postulado para seguir al frente de la formación es Junqueras, que sigue inhabilitado para cargo público, a la espera de que la amnistía entre en vigor, lo que en su caso puede tardar meses si los jueces que deben aplicarla presentan cuestiones prejudiciales ante la Justicia europea.

Parte del partido defiende, sin embargo, que es momento de relevar las caras que fueron protagonistas en octubre de 2017, sin que hayan emergido hasta la fecha liderazgos alternativos.

Algunas voces recuerdan que Rovira, igual que Carles Puigdemont, sí puede presentarse a unas elecciones. Otras apuntan hacia el conseller de Empresa y Trabajo, Roger Torrent, que ya sonó antes de que Junqueras decidiera aupar a Aragonès. Tras el descalabro del domingo, todo está por definir.

El escenario se despejará muy probablemente en un congreso nacional extraordinario en el que podrán participar todos los afiliados. Cuando se pueda celebrar dependerá, entre otros elementos, de si hay repetición electoral en Cataluña.

La investidura, en manos de ERC

La noche del 12M Aragonès dijo que a ERC le toca pasar «a la oposición» y lo ratificó el lunes, aunque con un añadido que se salió del guion previsto ya que cerró una puerta que, según fuentes consultadas, podría volver a abrirse: «No estaremos para facilitar una investidura del PSC».

Que Puigdemont sea investido con los votos de ERC y la abstención del PSC es una posibilidad más que remota, mientras que un tripartito PSC-ERC-Comuns podría haber tenido opciones si la debacle de los republicanos no hubiera sido tan mayúscula.

¿Qué pasaría si ERC facilitase la investidura de Illa y luego pasara a la oposición? Podría provocar la retirada de Puigdemont -él mismo dijo que así lo haría si no es investido- y permitiría a ERC ganar tiempo para reconstruirse desde fuera del Govern, aunque le lloverían críticas de JxCat por 'regalar' la presidencia al PSC.

¿Qué ocurriría si arrojase la llave de la investidura al mar? A menos que surgiese alguna suma ahora inverosímil, el bloqueo político abocaría a Cataluña a una repetición electoral, en la que los republicanos, sin candidato definido, podrían perder incluso más apoyos en favor de PSC o Junts, que ya polarizaron los comicios del 12M.

El 10 de junio, como muy tarde, el Parlament debe constituirse y elegir a su presidente; si el PSC quiere preparar el terreno para un acuerdo de investidura, podría ofrecer a ERC la presidencia de la cámara.

Primeros ecos de un debate interno delicado

El uso que haga ERC de la llave de la investidura catalana puede tensar las costuras del partido y, de hecho, los primeros ecos de debate interno ya han aflorado.

El exportavoz de ERC en el Congreso Joan Tardà pide actuar «con el cerebro y no con las tripas» y apuesta por facilitar la investidura de Illa para evitar nuevas elecciones.

En el otro extremo, el sector crítico agrupado en torno al minoritario Col·lectiu Primer d'Octubre reclama la dimisión de toda la dirección, incluido Junqueras, tras el desplome electoral.