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Las familias que dedican más del 40% de sus ingresos a pagar deudas caen al 4,6 % en 2022


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

El porcentaje de familias españolas que tienen que dedicar más del 40 % de sus ingresos brutos al pago de deudas se redujo entre 2020 y 2022 del 6 % al 4,6 % del total, entre otras razones por el menor acceso al crédito en un periodo marcado por la pandemia, la crisis económica y la inflación.

Según la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) 2020-2022 difundida este martes por el Banco de España, el porcentaje de las familias más vulnerables entre las endeudadas mejoró en casi tres puntos porcentuales entre 2020 y 2022 y se situó en el 8,1 %.

El 13,8 % de los hogares endeudados debían más del triple de sus ingresos brutos anuales, una cifra que era mayor para los que tenían menos ingresos y para aquellos cuyo cabeza de familia tenía entre 35 y 44 años.

Al cierre de 2022, las deudas representaban el 9,3 % del valor de los activos para el conjunto de los hogares españoles, un porcentaje inferior al 11,3 % de finales de 2020, con lo que se acelera la caída observada desde 2014 y se recuperan los niveles de 2005.

Este porcentaje era mucho más elevado, de casi el 38 %, para los hogares situados por debajo de la mediana de riqueza, entendida como el valor que quedaría en mitad de una tabla imaginaria si se ordena a todos los individuos de la muestra en función de sus ingresos.

El 66 % de esa deuda era para la compra de la vivienda principal, 4,3 puntos más que a finales de 2020, un incremento que rompe la tendencia decreciente observada entre 2014 y 2020.

A finales de 2022, un 57 % de los hogares tenía algún tipo de deuda y de ellos el importe mediano pendiente era de 28.400 euros.

El 27,4 % de las familias endeudadas tenía préstamos personales, con un importe mediano pendiente de 6.900 euros, en tanto que un 7,7 % de los hogares tenía deudas asociadas a las tarjetas de crédito, con un importe pendiente de 1.000 euros.

En 2022, la riqueza neta mediana de las familias (diferencia entre el valor de los activos que poseen y las deudas que tienen) era de 142.700 euros y la media era de 309.000 euros. Por grupos de edad, la riqueza neta alcanza el máximo en los hogares cuyo cabeza de familia tiene entre 65 y 74 años.

Asimismo, la riqueza neta aumenta a medida que lo hace la renta, lo que refleja, según el informe, tanto la mayor disponibilidad de recursos para dedicar al ahorro entre los hogares con rentas altas como las diferencias en la tasa de ahorro y en la composición y el rendimiento de las carteras.

La renta mediana de los hogares era de 32.400 euros y la renta media de 43.100 euros, calculada como la suma de todas las rentas laborales y no laborales de todos los miembros del hogar.

La educación se mantuvo como un determinante del nivel de renta de las familias, que oscila entre los casi 55.000 euros cuando el cabeza de familia tiene estudios universitarios y 23.000 euros cuando el nivel educativo es inferior a Bachillerato.

Entre finales de 2020 y finales de 2022, el porcentaje de hogares que eran propietarios de su vivienda principal continuó descendiendo desde el 73,9 % hasta el 72,1 %.

En general, el porcentaje de propietarios cae en casi todos los grupos de edad, especialmente en los menores de 35 años, así como en los de menor renta, seguidos por los hogares cuyo cabeza de familia era empleado por cuenta ajena y por cuenta propia.

En este sentido, cabe destacar que la tasa de propiedad de los hogares más jóvenes ha caído de forma acumulada desde 2011 en 37 puntos, pasando del 69,3 % al 31,8 % en 2022, mientras que para el total de la población esta caída ha sido de algo más de 10 puntos, lo que se debe en parte al menor acceso al crédito.

El 46,8 % de los hogares son propietarios de activos inmobiliarios distintos a su vivienda principal, entre residencias secundarias, solares o fincas.

Las cuentas bancarias constituyen casi el 44 % del valor de los activos financieros, seguidas por los planes de pensiones (14,1 %), los fondos de inversión (11,8 %), las acciones no cotizadas y participaciones (10,6 %), las acciones cotizadas (7,8 %) y los valores de renta fija (0,8 %).