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La AVT pide 58 años de cárcel para el yihadista que mató a un sacristán en Algeciras


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) pide 58 años de cárcel para Yassine Kanjaa por el asesinato del sacristán Diego Valencia y por herir gravemente a un sacerdote con un machete de grandes dimensiones durante un ataque de tipo yihadista en dos iglesias de Algeciras (Cádiz) el 25 de enero de 2023.

En su escrito de acusación, al que ha tenido acceso EFE, la AVT pide para Kanjaa 8 años más de cárcel que la Fiscalía, ya que aumenta a 30 años la pena por el delito de asesinato terrorista y a 19 por el de asesinato terrorista en grado de tentativa, por los que el Ministerio Público solicita 25 y 15 años respectivamente.

Por contra, deja en un año menos el delito de lesiones, por el que le pide 9 años de prisión y 10 la Fiscalía.

Al igual que el fiscal, el abogado de la AVT observa también que Kanjaa presentaba un cuadro psicótico con delirios de probable filiación esquizofrénica, y que en el momento del atentado presentaba una descompensación psicótica aguda que afectaría muy severamente a sus capacidades volitivas e intelectivas.

No obstante, en ambos casos entienden que sus capacidades volitivas e intelectivas no estaban totalmente anuladas por su enfermedad.

Según la AVT, Kanjaa venía experimentando desde 2022 un proceso de radicalización, fruto del cual ideó "ocasionar la muerte de religiosos en templos de la iglesia católica, con la finalidad de aterrorizar a los cristianos".

Con ese fin, el 25 de enero de 2023 entró en la iglesia de San Isidro de Algeciras y mantuvo una discusión con una persona que se encontraba en el interior. Después, cogió una Biblia, la golpeó contra un banco y salió del templo gritando “El mundo se va a acabar” y “Allah”.

De vuelta al domicilio en el que vivía, apagó su teléfono móvil, lo metió en un cajón, cogió un machete de grandes dimensiones que guardaba bajo su cama y salió de nuevo a la calle.

En la calle Cristóbal Colón se cruzó con Ahmed Lazim y, tras acusarle de ir en contra de su religión, le propinó "un golpe a la altura de la ceja derecha, rompiéndole las gafas" y tras golpearle también en el hombro y en el pecho, "le enseñó el machete que llevaba bajo sus ropas", relata el representante de la AVT en su escrito.

Lazim logró huir y, como consecuencia de la agresión, sufrió una herida en el párpado fijo del ojo derecho, que le ha provocado un perjuicio estético ligero.

Además, ha tenido dolor en la zona lesionada, sobre todo cuando duerme, que le irradia hacia la región occipital, y ha tenido pesadillas rememorando lo ocurrido, si bien no ha precisado ayuda psicológica.

Tras esta agresión, Kanjaa regresó a la iglesia de San Isidro y entró blandiendo el machete, continúa el escrito de esta acusación popular.

"En ese momento se estaba celebrando misa, a la que asistían unas diez personas. Yassine se dirigió al altar. Antonio Rodríguez Lucena, el sacerdote que oficiaba la misa, intentó salir por el pasillo central de la iglesia" y en ese momento le golpeó con fuerza con el machete en la nuca, lo que le hizo caer al suelo.

El golpe le causó una herida por la que precisó de "transfusión sanguínea, sutura de herida con anestesia local", así como tres sesiones de asistencia psicológica dentro del programa de atención inmediata de la Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior".

Después de atacar al sacerdote, el acusado se dirigió a la iglesia de Nuestra Señora de la Palma, en la Plaza Alta, distante unos 200 metros de la anterior, y entró en el patio, donde se encontraba Diego Valencia Pérez, sacristán del templo.

Yassine se fue hacia él y comenzó a golpearle con el machete; tras protegerse con una silla, logró huir y salió a la Plaza Alta, mientras el acusado le perseguía y le volvía a golpear con el machete.

Finalmente, el sacristán cayó en el centro de la plaza, momento en el que el acusado "le propinó dos golpes fuertes con el machete, uno en el cuello y otro en la cabeza", que le causaron la muerte.

Después intentó entrar en el Santuario Nuestra Señora de Europa, pero estaba cerrado y continuó andando blandiendo el machete hasta el denominado Mirador del Muro, donde lo dejó en el suelo y se arrodilló, hasta que fue detenido por agentes de la Policía Local.