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La excesiva extracción de agua causa “graves impactos” en Doñana, según distintos estudios


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

La explotación del acuífero por la excesiva extracción de agua está causando "graves impactos" en Doñana, según evidencia la revisión de distintos estudios científicos relacionados con el agua subterránea y el estado de conservación del espacio natural en los últimos 50 años.

Dicha revisión, que se ha centrado en más de 70 estudios, ha sido llevada a cabo por un equipo, compuesto por 22 investigadores de distintos centros, que ha estado liderado por la Estación Biológica de Doñana y el Instituto Geológico Minero, ambos centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

"Desde los años 70 las diferentes voces científicas y técnicas vienen denunciando que la extracción sin control de aguas subterráneas tendría consecuencias gravísimas para Doñana. Sin embargo, es inevitable tener la sensación de que los gestores del agua y el territorio implicados en esta zona a todas las escalas no han escuchado estas denuncias, o si las han escuchado, no han logrado tomar acciones efectivas", ha señalado Carolina Guardiola Albert, investigadora del IGME-CSIC.

Los datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) demuestran un descenso general de los niveles freáticos en todo el espacio a lo largo de las tres últimas décadas y, especialmente, en las áreas más cercanas a las zonas de extracción de agua para uso agrícola y consumo urbano. Junto a ello, numerosos estudios han registrado impactos sobre los hábitats acuáticos y terrestres de Doñana y sobre la calidad de sus aguas.

Varios estudios revisados muestran cómo la reducción en los niveles de agua subterránea ha llevado a la desaparición de muchas lagunas, claves para la conservación de muchas especies.

En uno de ellos, publicado en 2001, se detectó una caída en el nivel freático de hasta 20 metros entre 1972 y 1992 de hasta 20 metros, así como la desaparición de lagunas registradas en mapas históricos, especialmente en la zona más próxima a los cultivos de regadío de arroz.

Más recientemente, en un estudio de 2023, la EBD-CSIC identificó una pérdida de casi el 60 % de las lagunas que existían en los 80 y constató que la inmensa mayoría de las que aún existen se llenan menos y se secan antes de lo esperado por el clima, especialmente en las áreas más cercanas a Matalascañas y a los invernaderos. Esto afecta a numerosas especies de animales que dependen de ellas en su estación reproductiva, así como a la vegetación acuática.

Además de afectar al sistema lagunar, la extracción de agua del acuífero también está teniendo fuertes impactos sobre la marisma. Así, varios estudios realizados en el área de la Rocina a principios de los años 2000, sugieren una reducción del 60 % en la descarga de agua subterránea a los caudales que circulan por la zona, debido a la expansión de la agricultura intensiva en la zona desde entonces.

Esta realidad también ha tenido impacto sobre la vegetación terrestre. Uno de los ejemplos más características es el de los alcornoques centenarios, que están muriendo a un ritmo incesante.

Según datos de la Infraestructura Científica Técnica Singular-Reserva Biológica de Doñana (ICTS-RBD), un 8 % de ellos ha perecido ya desde 2009 y muchos están perdiendo su cubierta de hojas debido al descenso de los niveles freáticos.

La agricultura dependiente del agua subterránea también está afectando a la calidad del agua: "Los aportes de nutrientes y contaminantes a la marisma han ido aumentando con la expansión agrícola y urbana, en concreto en el entorno de El Rocío", ha explicado Andy J. Green, profesor de investigación en la EBD-CSIC.

Los cultivos de frutos rojos para los que se extrae agua dependen en gran medida de los agroquímicos, que a su vez se transfieren al agua subterránea y superficial. Un caudal reducido en la marisma conduce, además, a un mayor aumento de las concentraciones de contaminantes y de la salinidad a través de la evaporación.

La contaminación del acuífero de Doñana debida a actividades agrícolas y urbanas se remonta a la expansión inicial del regadío en los años 70 y ha sido reconocida por instituciones internacionales: "Urgen medidas para reducir la entrada de abonos al acuífero y limpiar las aguas antes de entrar en el Parque Nacional", ha dicho.

Frente a esta realidad, hay quienes proponen trasvases de agua desde otras cuencas cercanas para conservar Doñana y restaurar el estado del acuífero, sin embargo los investigadores la creen "poco realista" tanto por la cantidad de agua superficial disponible en la región y los modelos climáticos "no favorables" como por el hecho de que podrían facilitar la llegada de especies invasoras y promover procesos de eutrofización asociados a la expansión del regadío.

"Gracias a los resultados de la investigación científica que se realiza en Doñana se explica la relación entre el estado actual del espacio y los efectos de los agentes externos que actúan sobre él, como las acciones directas del ser humano y los efectos del cambio climático", ha explicado Guardiola, para quien este conocimiento es "fundamental al objeto de poder tomar decisiones sobre las medidas de reparación y prevención del estado de los ecosistemas".