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Un estudio demuestra las secuelas neuropsicológicas generadas por la violencia machista


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Un estudio pionero en el país ha demostrado que la violencia de género, incluso cuando no hay maltrato físico, genera secuelas neuropsicológicas en las víctimas y en sus hijos, lesiones que condicionan su testimonio en procesos judiciales y de las que podrán rehabilitarse.

La Universidad de Granada (UGR) inició en 2009 el programa de investigación Neuro-IPV, en el que el grupo Believe se ha centrado en aplicar la aproximación neurocientífica a la lucha contra la violencia de género que ha trabajado con supervivientes de maltrato, con sus hijos y con los agresores.

El programa, con una perspectiva multidimensional, ha desarrollado investigaciones pioneras en el país para comprender el comportamiento del hombre maltratador, conocer las alteraciones neuropsicológicas y cerebrales que sufren las víctimas y desarrollar mecanismos para la rehabilitación de esas secuelas.

La investigadora Natalia Hidalgo Ruzzante, del departamento de Psicología Evolutiva del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento de la UGR y coautora de estos estudios, ha explicado a EFE que la neurociencia permite abordar el maltrato desde otra perspectiva y sumar herramientas en la lucha para erradicarlo.

Sus investigaciones han demostrado que el estrés crónico y los efectos del exceso de cortisol que tiene asociado, el estrés postraumático de las víctimas, los golpes directos en la cabeza y los intentos de estrangulamiento generan secuelas neuropsicológicas.

El grupo Believe de la UGR ha desarrollado el primer estudio del país para medir esas secuelas neuropsicológicas de la víctimas del maltrato y que afectan a la memoria o las funciones ejecutivas, desde la toma de decisiones a sus forma de testificar en un juicio.

Según sus datos, una de cada cuatro supervivientes sufre un deterioro leve y un 5 % grave, daños que se repiten también cuando el maltrato es psicológico, sin golpes.

"Se da también en ese maltrato que no siempre es creído, en el psicológico, y nuestro estudio ayuda a demostrarlo ante la sociedad y en procesos judiciales, pero también para reclamar compensaciones o indemnizaciones", ha explicado Hidalgo Ruzzante.

El equipo granadino ha desarrollado una serie de pruebas para medir desde la perspectiva neurocientífica ese deterioro cognitivo que se suman a pruebas físicas que evidencian cambios de volumen en determinadas áreas del cerebro, que modifica su estructura como consecuencia del maltrato.

"Son secuelas que distorsionan sus vidas y cambian a mujeres que fueron capaces de sacar una carrera y después del maltrato no logran aprobar el teórico del coche porque su memoria se ha visto alterada", ha ejemplificado la investigadora, que ha incidido que esos problemas de memoria afectan a los procesos judiciales.

Pionero a nivel mundial será también el tratamiento de esas lesiones, una recuperación que comenzará el próximo mes de enero para atender a las supervivientes del maltrato.

"Se hará con un trabajo adaptado a niveles de daño y a la evolución de cada víctima, como una especie de videojuego que les ayude a ir recuperando las habilidades afectadas por las secuelas", ha adelantado Hidalgo Ruzzante, que ha añadido que diseñarán ese programa para que ayude al mayor número de mujeres posible.

El programa Neuro-IPV medirá además el impacto de la exposición directa a la violencia de género en los hijos de esas parejas en un estudio pionero para analizar la huella neuropsicológica que deja presenciar el maltrato en menores que rinden menos y cambian sus hábitos y sus capacidades. "La anormalidad cerebral en maltratadores no existe".

Así de tajantes son los resultados de aplicar la neurociencia a los hombres condenados por violencia machista, un trabajo con 1.200 personas que ha demostrado que son más inflexibles, menos impulsivos y que toman mejores decisiones que los condenados por otros tipos de violencia.

El equipo de investigación Believe ha aunado por primera vez los principales hallazgos en el campo en la publicación abierta 'Neuropsicología de la Violencia de Género' que presenta además la Batería Believe, un sistema de evaluación neuropsicológica gratuito y específico para las víctimas de maltrato.