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La actriz iraní Zar Amir: “Cuando toco las llaves de mi casa de Teherán no paro de llorar”


  • Escrito por Mohamed Siali
  • Publicado en Global
(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La actriz franco iraní Zar Amir, que tuvo que huir del país persa, afirma que vivir el exilio es como ser un "vagabundo sin hogar". "Toco las llaves de mi casa en Teherán y no paro de llorar".

Amir (Teherán, 1981), Palma de Oro a la mejor actriz, relata en una entrevista con EFE en el marco del Festival de Cine de Marrakech su vida como exiliada en Francia, después de que en 2008 tuviera que abandonar su país tras una fuerte campaña de desprestigio a raíz de la difusión de un vídeo sexual.

Tras la filtración de esas imágenes, la actriz, que en ese momento era famosa en su país por su participación en películas emitidas por la televisión iraní, fue puesta en arresto domiciliario y procesada, pero se escapó del país la víspera de la sentencia para evitar latigazos y una condena de prisión.

Amir, que actualmente vive en París, recuerda su rol en 'Les survivants' ('Los supervivientes', 2022) y cómo en él encarna a una migrante afgana que sufre al recordar su país y con la que dice compartir el mismo sentimiento hacia su ciudad natal: "Ese Irán que está siempre en tu corazón y que dejas detrás".

'Les survivants' relata la historia de Chehreh, una mujer que llega a Francia y se tiene que enfrentar a una realidad hostil en el exilio, pero consigue la ayuda de Samuel, un hombre europeo que decide protegerla.

Para Amir, que forma parte del jurado de esa edición del Festival de Marrakech, el exilio tiene sin embargo un elemento positivo: contribuye a producir un cine iraní que escapa a las restricciones del régimen, de ideología islamista hostil a la libertad de creación.

"En Irán, todo puede convertirse en tabú porque no hay reglas, te pueden autorizar el rodaje de una película y, cuando hacen la última revisión antes de su proyección, pueden rechazar el mismo guión que habían autorizado. Y todo el dinero de la producción y un trabajo de años se pierden", lamenta.

Explica que aunque el régimen no permite a los iraníes ver películas producidas en el exilio, la gente encuentra maneras de hacerlo a escondidas, como, por ejemplo, haciéndose con versiones pirateadas. "Eso no nos molesta, nos gusta que vean ese cine".

Además de la afgana Chehreh, Amir se identifica con la protagonista de la película 'Holy Spider' ('Holy Spider. Araña sagrada', 2022) del director iraní Ali Abbasi, que le valió el premio a la mejor actriz de la 75 edición del Festival de Cannes.

En esa película interpretó el papel de Arezoo Rahimi, una reportera que decide investigar un misterioso caso de asesinatos en serie. Basado en un caso real, el filme cuenta la historia de una reportera que viaja a la ciudad sagrada iraní de Mashhad para investigar el caso de un asesino de prostitutas que se cree en una misión divina para limpiar las calles de pecado.

Este asesino, que luego fue detenido, procesado y ejecutado, usa el velo para estrangular a las prostitutas, lo que para Amir simboliza la transformación del pañuelo de instrumento de represión de la mujer, a herramienta para asesinarla.

Para la iraní, el premio en Cannes significó un reconocimiento especial después de su exilio, donde su trayectoria como productora y directora iba más rápido que su carrera como actriz.

"Hice todo lo posible por no abandonar esta profesión (...), estaba decepcionada, a punto de tirar la toalla, pero el premio del Festival de Cannes fue un mensaje para que continuara como actriz", precisó.

Las autoridades iraníes vieron un trasfondo político en la proyección en Cannes de 'Holy Spider', película a la que tacharon de "insulto a las creencias y valores de millones de musulmanes" y que da una "falsa imagen de Irán".

Su rol en esa película le valió también el premio a la mejor interpretación femenina del Festival de Cine Europeo de Sevilla (2022).

Amir comparte profesión con la protagonista de la película 'Holy Spider', Arezoo Rahimi, pues tras su salida de Irán en 2008, y para ganarse la vida, trabajó como reportera para la BBC persa, que emite su programación en ese idioma para países como Irán y Afganistán.

"A veces me siendo periodista. Aprendí mucho durante esos años y esa experiencia me ayudó mucho a hacer el papel de Rahimi", explicó. "El periodismo -añadió - supone tomar distancia con el tema que cubres y la línea que separa la profesionalidad de la falta de profesionalidad es muy fina".