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Nuevamente abandonados, el sentimiento saharaui tras el giro de España


  • Escrito por Mahfud Mohamed Lamin Bechri
  • Publicado en Global
(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Con su DNI español de 1971 en la mano, la saharaui Lekbira Embarec recuerda en entrevista con EFE cómo tuvo que escapar con sus hijos, de dos meses y de dos años, respectivamente, de aquel Sáhara Occidental colonizado, del que España se retiró y hoy controla Marruecos. Así que el giro que Madrid dio hace un año al apoyar la tesis marroquí le ha vuelto a provocar otra nueva "sensación de abandono", tras 48 años como refugiada.

“No entiendo por qué España nos sigue traicionando y abandonando. Llegué aquí muy joven, tuve que abandonar mi casa, parte de mi familia en el Sáhara ocupado después de la anexión marroquí y la entrada de su aviación; mis hijos eran pequeños y tuvimos que huir para salvar nuestras vidas", relata desde su jaima en el campamento de Smara, el más grande de los levantados desde entonces en la "hamada" argelina, que les dio refugio.

Más de cuatro décadas después, la falta de perspectiva y avances en la resolución del conflicto han hecho que el sueño de una "vuelta a casa" se aleje, confiesa.

La mayoría de las jaimas que los alojaron hoy son sustituidas por viviendas más estables con electricidad e incluso conexión a Internet, un cambio revolucionario en la realidad "provisional" de estos campamentos.

Lekbira aún guarda esperanza: "Espero poder vivir hasta ver el día de la independencia, si no, confío en que mis hijos y nietos lo puedan hacer. Nunca dejaré de creer que volveremos a vivir en nuestra tierra libre", considera que debería ser el Sáhara Occidental, hoy en un 80% administrado por Marruecos, que propone que este territorio sea una provincia autónoma dentro de sus fronteras.

REFUGIADOS Y APÁTRIDAS

Este asentamiento temporal de refugiados, en la provincia argelina de Tinduf, es el más longevo de África, debido a la descolonización inacabada del Sáhara Occidental cuando la comunidad internacional impulsó en el siglo XX un proceso para poner fin a las colonias en el continente africano.

Gran parte de su población nativa escapó de aquel territorio. Algunos murieron sin poder volver a verlo, otros como Lekbira recuerdan con nostalgia sus vivencias, y guardan con mimo los documentos que lo atestiguan. "A pesar de las adversidades, siempre he guardado muy bien estos documentos", dice, y los muestra.

Ahora, pese a tener una suerte de ciudadanía de la Républica Árabe Saharaui Democrática (RASD), estado proclamado por el movimiento independentista del Frente Polisario pero que no es miembro de la ONU, la falta de reconocimiento internacional como país obliga a los saharauis a necesitar un título de viaje argelino para poder viajar.

Una realidad de apátridas, fuertemente vinculados por historia, lengua y experiencia a España, pero que ante todo se consideran "ciudadanos saharauis" que reivindican su derecho a regresar al Sáhara Occidental.

"Yo he pasado 24 años de mi vida en España y siempre he vivido en el limbo de la administración. Al principio no podía tener ningún documento porque no aportaba pasaporte al venir con el programa vacaciones en paz", explica desde los campamentos donde estos días visita a su familia, Jatri Mohamed Said, residente en Madrid, antes de concluir que el problema de los saharauis es "político".

Lo dice al hilo de la propuesta de ley presentada recientemente por Unidas Podemos para conceder la nacionalidad española, bajo la modalidad de carta de naturaleza, a los saharauis nacidos hasta que este territorio estuvo bajo soberanía española en 1976, como Lekbira.

Pese a que muchos de ellos nacieron bajo bandera española en el Sáhara Occidental (colonia desde 1884 y provincia entre 1958 y 1976) los saharauis que llegan a España tienen limitadas las vías de regularización, por lo que han encontrado en el estatus de apátrida una solución a este limbo. Se estima que miles han obtenido este documento en los últimos años.

A LA ESPERA DEL REFERÉNDUM

La ONU desplegó su misión en el Sáhara Occidental (Minurso) en 1991, que cuenta con una oficina en Tinduf, para posibilitar la celebración de un referéndum de autodeterminanción, y desde entonces, sin la votación convocada, generaciones de saharauis han nacido en el exilio y continúan condenados a la espera.

Lejos de resolverse, el conflicto desde noviembre de 2020 se ha reactivado.

El Frente Polisario se desvinculó oficialmente del alto de fuego con Marruecos de 1991 en respuesta a una intervención militar marroquí en la frontera de Guerguerat, en el extremo sur del territoio. Desde entonces, se desarrolla una guerra de baja intensidad.

Marruecos considera que el referendo ya forma parte del pasado y que su propuesta es ofrecer a los saharauis una autonomía bajo su soberanía, opción que el Frente Polisario rechaza categóricamente, pero que España consideró hace un año una opción "seria y realista".

Un cambio de la posición tradicional de Madrid que ha causado la suspensión de relaciones con el Frente Polisario y con el principal aliado de este, Argelia.

Brahim Gali, líder del Polisario y presidente de la RASD, volvió a cargar contra Pedro Sánchez en su ultimo discurso publico a finales de febrero.

"Renovamos nuestra condena por la postura hostil y violatoria del derecho internacional por parte del jefe del Gobierno español, que apoya la tesis del ocupante marroquí, que contradice la postura del pueblo español", manifestó.

La ONU intenta sin éxito reactivar el proceso de paz. Staffan De Mistura, nombrado enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, ha realizado dos visitas a la región, sin haber podido acceder al territorio controlado hoy por Marruecos, al que tampoco Lekbira ha podido volver.