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El CSIC demuestra el efecto del calentamiento en lagartos adaptados al frío

Fotografía de un lagarto. EFE/Archivo 	   Fotografía de un lagarto. EFE/Archivo

La estrecha relación entre la fisiología de los lagartos y el clima les hace especialmente vulnerables a los aumentos de temperatura, pese a tratarse de animales "heliotermos", aquellos reptiles que utilizan en mayor o menor proporción la radiación solar para ganar temperatura corporal.

Un estudio internacional con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que los lagartos de climas fríos son los más afectados por el cambio climático, ya que el aumento de las temperaturas conlleva una menor humedad y, por consiguiente, un ambiente hostil para ellos.

La investigación, publicada en la revista Nature Communications, explica que el análisis evolutivo ha mostrado que las especies de lagartos que se han extendido desde los ambientes tropicales a climas templados se han adaptado al frío y son muy sensibles a los aumentos de temperatura y vulnerables ante el cambio climático.

El estudio, realizado por 45 investigadores de 17 países, se ha centrado en la fisiología de los lagartos lacértidos o lagartijas, un grupo muy extendido por Europa, Asia y África, que sobre viven tanto en ambientes muy calurosos, como el desierto de Namib, como en hábitats fríos de montañas de más de 2.000 metros de altitud, en el caso de la lagartija vivípara, el Círculo Polar Ártico.

“Hemos descubierto en estos lagartos un fuerte ajuste entre la fisiología y la temperatura ambiental y esto probablemente los hace muy sensibles al calentamiento global”, explica Joan Garcia-Porta, investigador del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF) y de la Universidad de St. Louis en Washington (EEUU).

Para Ignacio de la Riva, investigador del CSIC, “las lagartijas adaptadas a ambientes de montaña en zonas mediterráneas, donde el calentamiento del clima se predice que va a ser especialmente intenso, acusarán problemas no sólo de reducción de hábitats, también de competencia con especies más adaptables", señala, lo que puede afectar a endemismos tan valiosos como el lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi) o especies del género Iberolacert.

El estudio ha analizado la fisiología de medio centenar de especies y ha determinado que los lacértidos de climas no tropicales se han adaptado evolutivamente al frío, pero no al calor, y "no ha habido precedentes en su evolución que hayan hecho frente al calor o a las condiciones secas", dice Katharina Valero, profesora de la Universidad de Hull, Reino Unido.

La hipótesis de que el cambio climático afecta más a las lagartijas de climas fríos se ha confirmado con el caso de la lagartija vivípara; “las poblaciones de las montañas pirenaicas ya se han extinguido, un presagio de lo que podría suceder con otros lagartos”, según Barry Sinervo, profesor de la Universidad de California en Santa Cruz (Estados Unidos).