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¿Viejos, ancianos, mayores, senectos? Personas

El envejecimiento activo busca la participación social de las personas mayores. Este concepto es cada vez más visible en la sociedad. EFE/Kiyoshi Ota El envejecimiento activo busca la participación social de las personas mayores. Este concepto es cada vez más visible en la sociedad. EFE/Kiyoshi Ota

¿Cuál es la mejor forma de llamar a quienes han llegado a las últimas décadas de la vida?

Delicado asunto que se trató a finales de marzo en una Jornada sobre la infección en el anciano, organizada por la Fundación de Ciencias de la Salud, con casi una veintena de expertos, un encuentro que se acabó convirtiendo en una reflexión y una prospección sobre qué es tener más de 60 o 65 años en estos primeros tiempos del Siglo XXI “Si se llevasen el miedo y nos dejasen lo bailado para enfrentar el presente…

Si fuesen poniendo luces en el camino, a medida que el corazón se acobarda… Quizá llegar a viejo sería más razonable, más apacible, más transitable...” cantaba Joan Manuel Serrat hace más de 30 años, maduro pero lejos de la vejez, en su melodía “Llegar a viejo”, una denuncia de la marginación de las personas mayores, donde termina diciendo: “… en lugar de arrinconarlos en la historia convertidos en fantasmas con memoria. Si no estuviese tan oscuro a la vuelta de la esquina… O simplemente si todos entendiéramos que todos llevamos un viejo encima”.

El escritor colombiano Gabriel García Márquez dejó una frase célebre: “La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido”. Para frenar el olvido de las personas mayores. Este podría haber sido el título de la Jornada organizada por la Fundación de Ciencias de la Salud desde una óptica literaria, pero el sentido era médico, científico, analítico, con el título: “Situación general de la infección en el anciano en España”, con el objetivo de elaborar un documento multidisciplinar de opinión, que verá la luz en meses próximos.

Dos mesas redondas conformaron la sesión de trabajo, moderadas por el profesor Emilio Bouza, catedrático de Microbiología en la facultad de Medicina de la Universidad Complutense, emérito asistencial de la Comunidad de Madrid y patrono de la Fundación de Ciencias de la Salud.

En ellas participaron diversos especialistas: geriatras, microbiólogos, médicos de familia, epidemiólogos, expertos en enfermería y farmacia, catedráticos, asociaciones de mayores y periodistas. Se diagnosticó la situación y el problema de los ancianos desde la perspectiva de las infecciones y se plantearon propuestas y soluciones, pero el debate trascendió y la Jornada fue mucho más allá.

Se informó y dialogó sobre la predisposición del anciano a las infecciones y dónde se adquieren, sus síndromes clínicos, las residencias geriátricas, la hospitalización, las vacunas, las urgencias, la atención primaria; pero también se conversó sobre la educación en salud; el papel de las sociedades científicas, la enfermería y la farmacia; la regulación y la responsabilidad de los políticos; la formación de los cuidadores; el impacto del problema en los medios de comunicación; el protagonismo de las asociaciones de mayores; y la ética.

Ética y senectud

La ética, siempre la ética, como faro y guía de casi todas las actuaciones. O así debería ser. De ética habló a modo de conclusión de toda la Jornada el presidente de la Fundación, el profesor Diego Gracia, experto en bioética, catedrático de Historia de la Medicina en la Complutense, escritor y filósofo, con una mezcla de análisis y reflexión que aunó profundidad y claridad.

Diego Gracia, nacido en 1941, inició su intervención preguntando cómo hay que llamar a un viejo. ¿Viejo, anciano, mayor? Se decantó por senecto, aludiendo a la senectud, ´senex´ en latín, como contrapuesto de ´juvenus´. Eligió esta palabra, senectud, para evitar la discriminación negativa, lingüística y cultural de las otras.

Recordó este catedrático el aprecio que las sociedades han tenido tradicionalmente por los ancianos, “disco duro de la comunidad”, mientras que ahora, con la jubilación, se acuña el término “clases pasivas”, muy lejos del desempeño de un rol activo, creativo, enriquecedor o emprendedor en la vida y la sociedad, salvo destacadas excepciones. Clint Eastwood fue mencionado por varios ponentes entre otros ancianos célebres, todavía referentes por algún motivo.

30-60-90

En segundo lugar, Gracia expuso las tres etapas de la vida, una vez que se ha consolidado la tercera con el aumento de la esperanza de vida, que se aproxima a los 90 años.

- Los primeros 30 años de la vida, etapa de formación. Un médico, por ejemplo, tarda 10 años en formarse, dijo.

- De los 30 a los 60 años, etapa productiva, crisol de la formación de la etapa anterior y contribución y aportación a la sociedad de todo lo adquirido y aprendido.

- Pero hay casi otros 30 años después de la jubilación, ¿y aquí qué se hace? - se preguntó Diego Gracia-: “Hay un agujero negro. Y es un tercio de la vida. No tenemos una cultura de la vejez”, contestó.

En tercer lugar, defendió una “mirada médica” sobre esta tercera etapa de la vida que no puede quedar en penumbra; una mirada médica, pero humana -subrayó-, frente a un mundo cuya opción preferencial es la técnica, la tecnología, la juventud, la eficiencia, el incremento del valor económico, el valor instrumental de las cosas, aspectos ante los que Diego Gracia reivindicó los valores intangibles, como la belleza, la ética, el humanismo, el sentido de toda la vida hasta la muerte. “Esos 30 años no son enfermedad”, acentuó, y pidió un proyecto vital para la senectud, en un discurso donde citó a pensadores como Ortega y Gasset, filósofos como Kant, poetas como Machado o escritores como Oscar Wilde.

Datos y conclusiones

Algunos datos

En el mundo, en el siglo que va de 1950 a 2050, la población se va a multiplicar por 3, pero la población mayor de 60 años lo hará por 10, y la superior a 80 años se multiplicará por 28. Si en 1950 había en el mundo 14 millones de mayores de 80 años, en 2050 habrá, según los cálculos de organizaciones especializadas, 386 millones.

En 2015 había en España 2,7 millones de personas mayores de 80 años, cifra que se elevará a 6 millones en 2050. El incremento de la esperanza de vida está aumentando enormemente la cifra de personas que superan los 65 años.

Los últimos datos, difundidos el pasado 11 de abril, por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la población española, recogieron que casi el 20 por ciento (19,3 %), es mayor de 65 años. La previsión de mayores de 65 años en España para 2033 en España se sitúa en el 25,2 % frente al 19,3 por ciento actual.

Diez conclusiones

La Jornada arrojó diversas conclusiones. Estas son 10 de ellas.

Ser anciano no es ser enfermo.

Existe una enorme heterogeneidad en esta tercera etapa de la vida.

Con el aumento de los años, se incrementan las pluripatologías, la polifarmacia, la fragilidad y los problemas en la esfera social.

Es más importante añadir vida a los años que años a la vida.

El envejecimiento debe ser activo y saludable.

Es prioritario potenciar la educación sanitaria hacia las personas mayores.

Las principales infecciones son las respiratorias, urinarias y dermatológicas.

Hay que impulsar la vacunación en adultos y mayores.

La geriatría debe entrar en la Atención Primaria.El espejo donde debe mirarse la geriatría es la pediatría. La geriatría debe extenderse como especialidad.

Los criterios de calidad de las residencias geriátricas deben reforzarse.

Los medios de comunicación deben dejar de tratar la información sobre los mayores desde los estereotipos, el arrinconamiento mediático y la falta de rigor y sensibilidad. Sus problemas deben ocupar espacio, atención y especialización en los contenidos como reflejo de la realidad social.

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