Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

¿Quedó atrás 2020?


2020 fue un ejercicio difícil para la economía mundial y también para la economía española. La causa de dicha evolución estuvo en los confinamientos y restricciones realizadas para combatir la pandemia del coronavirus. En España, el impacto de la pandemia provocó un fuerte descenso del nivel de actividad, un importante retroceso del empleo y un más que notable aumento del déficit público y de la deuda pública. La presencia de una ‘tercera ola’ de la pandemia se ha dejado sentir, sobre todo en enero de 2021. Esta circunstancia ha vuelto a frenar la recuperación de la actividad y complica el cumplimiento de las previsiones de crecimiento de la economía avanzadas para este ejercicio.

El PIB de la economía española retrocedió un 11% sobre el año precedente, en el que el PIB había crecido un 2%. Dicha evolución fue el resultado de un descenso de la demanda interna un 9% y de una aportación negativa de unos dos puntos porcentuales del resto del mundo al crecimiento de la economía española. Entre los componentes de la demanda sólo aumentó el consumo público, que lo hizo un 4,5%. Dentro de la demanda interna destacó el fuerte retroceso de la construcción (-15,8%) y el descenso un 12,6% del consumo privado.

El ritmo de vacunación, que hasta el momento ha afectado en España sólo al 3% de la población, lo que implica un ritmo lento, es una circunstancia que puede afectar negativamente a la evolución de la actividad y del empleo

El 70% de la caída del PIB se produjo en las ramas de actividad relativas a comercio, hostelería, transportes y actividades artísticas. Las exportaciones (-20,9%) descendieron con más intensidad que las importaciones (-16,8%), como consecuencia del acusado retroceso de las exportaciones ligadas a los servicios (-43,2%).

El empleo, medido por los ocupados según la Encuesta de Población Activa, descendió un 3,1% en el conjunto del año, lo que implicó una pérdida de 622.600 empleos. Dicha evolución provocó un importante aumento del desempleo, situándose la tasa de paro en el 16,1% en el último trimestre de 2020, más de dos puntos porcentuales por encima del nivel del año anterior.

La afiliación a la Seguridad Social disminuyó un 1,9% entre diciembre de 2020 y el mismo mes del año anterior. Los descensos relativos más acusados fueron los de las autonomías de Baleares (-3,7%) y Canarias (-5,8%). En este último caso el descenso fue de 47.700 afiliados, cifra importante en una autonomía con una tasa de desempleo del 25%. Cataluña (-76.200) y Madrid (-69.100) registraron los descensos más acusados de la afiliación en términos de cifras absolutas.

El descenso del empleo resultó aparentemente muy inferior al del PIB. Los datos agregados ocultan que entre asalariados afectados por los ERTEs y los autónomos subvencionados sumarían un millón de empleos menos y una tasa de paro superior. Cuando se acabe el periodo de percepción de tales ayudas puede producirse un nuevo aumento del desempleo.

En 2020 persistió una situación de ausencia de inflación. El IPC descendió en un 0,3%, descenso explicado sobre todo por el retroceso de los precios de los productos energéticos un 6,2%. El saldo positivo de la balanza de pagos por cuenta corriente descendió con fuerza en 2020, situándose en un 0,7% del PIB (1,6% en 2019).

El déficit de las administraciones públicas se situó en el 12,1% del PIB (-2,4% en 2019). La deuda pública pasó desde el 96,9% del PIB en 2019 a más del 116% en 2020. El levantamiento de las restricciones en la Eurozona a los niveles de déficit y de deuda ha permitido una mayor expansión del gasto público en 2020 y 2021. Esta circunstancia ha ayudado a la economía española a superar el ‘bache’ que para la actividad y el empleo han supuesto las restricciones derivadas de la lucha contra la pandemia.

El débil crecimiento de la economía española en el último trimestre de 2020 (0,4%) y las restricciones que el recrudecimiento de la pandemia ha obligado a adoptar en enero de 2021 implica que en el primer semestre de este año va a persistir el bajo crecimiento. No puedan descartarse del todo que tengan lugar nuevas reducciones en los niveles de actividad y de empleo. La dependencia de la economía española respecto de las emisiones de deuda pública resulta ahora muy elevada, previéndose que en 2021 pueda llegar el nivel de deuda al 120% del PIB.

Unos niveles tan elevados de endeudamiento público se pueden soportar, sobre todo si persiste la situación de tipos de interés extremadamente reducidos. La tercera parte de la deuda pública de España la ha adquirido el Banco Central Europeo (BCE) mediante adquisiciones en el mercado secundario, pues los tratados de la Unión Europea establecen que dicha entidad no puede financiar directamente a los gobiernos.

En el ámbito de la Unión Europea han aparecido opiniones que defienden que se sustituya la deuda pública en poder del BCE por créditos a los gobiernos para apoyar el logro de los objetivos medioambientales y de digitalización de la economía.

En este momento el BCE está siendo el principal adquirente de la deuda pública de los estados miembros de la Eurozona más endeudados. De ahí que resulte más oportuno dejar la cuestión de la condonación de la deuda para el momento en que se haya superado la crítica situación de débil o nulo crecimiento y de la necesidad de realizar amplias emisiones de deuda publica en el mercado. En este momento destaca la crítica situación de las actividades más relacionadas con el turismo. La pandemia ha supuesto la presencia de fuertes restricciones a los viajes personales, lo que ha reducido de forma sustancial la actividad hotelera y de restauración. El turismo había llegado a suponer el 12% del PIB de la economía española y el 13% del empleo. El retroceso de la actividad en esta rama de actividad en 2020 resultó espectacular. Si en 2021 se pierde la temporada de verano la situación se agravaría para un amplio número de establecimientos. En 2020 se cerraron unos 500 hoteles en España y la previsión para este año es que el turismo interior será el principal usuario de los establecimientos hoteleros. El turismo extranjero todavía tardará más en despegar. Destaca la trascendencia del ritmo de vacunación, que hasta el momento ha afectado en España sólo al 3% de la población, lo que implica un ritmo lento, circunstancia que puede afectar negativamente a la evolución de la actividad y del empleo.

La política económica resulta, pues, necesariamente expansiva, limitada en el caso de España por la debilidad de la base fiscal. El Fondo de Recuperación de la Unión Europea implica que a España llegarán 140.000 millones de euros en forma de transferencias y créditos para mejorar la competitividad de la economía española y para hacer más “verde” su economía. Pandemia, ritmo de vacunación, turismo y fondos europeos decidirán con su evolución el futuro inmediato de la economía española.