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Carlos III ofreció alojamiento al duque de Sussex aunque este se hospedó en un hotel


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El rey Carlos III autorizó al duque de Sussex a alojarse en una residencia oficial de la familia real durante su viaje al Reino Unido la pasada semana aunque Enrique optó finalmente por hospedarse en un hotel, según revela este domingo ‘The Sunday Times’.

El dominical indica que el monarca aceptó una solicitud de su hijo menor para poder quedarse en una de las numerosas viviendas que posee la familia real, pues éste no dispone ya de ninguna residencia oficial tras haber renunciado a sus funciones como miembro activo de la monarquía de este país en 2020 para irse a vivir a Estados Unidos.

La visita de Enrique a Londres con motivo del décimo aniversario de los Juegos Invictus -la competición deportiva de los veteranos de guerra lesionados en conflicto- ha generado todo tipo de especulaciones y versiones contradictorias puesto que durante esos tres días el duque no vio a su padre, que recibe actualmente tratamiento por un cáncer no divulgado.

Según sugirió el pasado martes un portavoz de Enrique, el encuentro no se produjo debido al «programa lleno» del monarca. El duque tampoco coincidió su hermano mayor, el heredero al trono y príncipe de Gales, Guillermo, ni con su cuñada, Catalina, que también recibe quimioterapia por otro cáncer no especificado.

La falta encuentro ha dado lugar a todo tipo de conjeturas.

Según señalan los amigos del rey al citado dominical, si Enrique se hubiera alojado en una de las muchas residencias reales, como había autorizado su padre, esto hubiera facilitado la logística para poder cuadrar una reunión con Carlos III, que ha retomado su agenda oficial pese a la enfermedad.

‘The Sunday Times’ también indica que los cercanos a Enrique aseguran que el príncipe sí envió una solicitud para verse con el rey con mucha anticipación.

Contradiciendo esa versión, amigos del monarca sostienen, según el periódico, que Enrique ni solicitó ver a su padre ni tampoco lo invitó a que asistiera al servicio que se celebró el pasado martes en la Catedral de San Pablo en Londres para marcar el décimo aniversario de los Juegos Invictus.

Durante la pasada semana, el soberano asistió a una fiesta celebrada en los Jardines del Palacio de Buckingham, en Londres, el pasado miércoles; celebró su audiencia semanal con el primer ministro británico, Rishi Sunak, y acometió un compromiso militar en Wilthshire el jueves.

«Todo es muy triste. Aunque es cierto que el rey se siente, comprensiblemente, cauteloso acerca de quedar con Enrique, dado el circo de publicidad que parece rodear todas estas visitas, accedió, por supuesto, a ver a su hijo en el momento más vulnerable de su enfermedad (el pasado febrero) y con muy poco aviso», recordó un amigo de Carlos al periódico.

Estas fuentes se muestran escépticas ante la posibilidad de que en esta última ocasión el rey no haya querido ver a Enrique: «Aunque no iba a sacarle la alfombra roja cuando se anunció el viaje de Invictus, y con los médicos aconsejándole que se centre en su tratamiento y recuperación, la idea de que se ha negado a hacer hueco en su agenda.. Digamos que, una vez más, las versiones difieren».