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La junta golpista de Birmania rechaza la condena "sesgada" del G7


La junta militar de Birmania rechazó la condena emitida por los países del G7 contra el golpe de Estado del 1 de febrero al calificarla de "sesgada" y asegurar que "se basa en información inventada", recoge este miércoles la prensa oficial.

Los líderes políticos del G7, reunidos en Londres, "condenaron enérgicamente" el domingo la toma de poder por parte del Ejército birmano y la posterior violencia de la fuerzas de seguridad contra la población civil, al reclamar la "liberación inmediata" de todos los detenidos, entre ellos la líder derrocada Aung San Suu Kyi.

El ministerio birmano de Asuntos Exteriores, por su parte, sostiene que "los acontecimientos políticos internos de Birmania mencionados se basan en "información inventada y sesgada procedente de fuentes no verificadas", publica el diario oficialista The Global New Light of Myanmar.

La junta militar asegura que es "un error" hablar de golpe de Estado militar, cuando, según su punto de vista, el Ejército "asumió las responsabilidades del Estado" mediante un mecanismo local que se encuentra en la Constitución de 2008, que ellos mismo promulgaron.

"El Ejército y el personal encargado de mantener la ley cumplen estrictamente sus funciones dentro de los marcos de las leyes y reglamentos vigentes. En las ocasiones en que es necesario el uso de la fuerza, las fuerzas de seguridad ejercen el uso mínimo y la máxima moderación para garantizar la seguridad pública", apuntan.

Tras más de cuatro meses desde el levantamiento que terminó con la incipiente y joven democracia en Birmania, el Ejército no ha logrado tomar el control de todo el país a pesar de la brutal represión con la oposición al mando castrense.

Las fuerzas de seguridad han disparado a matar contra los manifestantes pacíficos que reclaman el restablecimiento de la democracia y la liberación de sus líderes electos.

Al menos 864 personas han perdido la vida a raíz de la violencia desatada por las fuerzas de seguridad, según cifras de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos.

Algunos de los manifestantes han decidido tomar las armas contra el Ejército cansados de los pocos avances de las protestas pacíficas; mientras se han abierto o recrudecido a lo largo del país los enfrentamientos entre los militares y grupos rebeldes armados.

El Ejército birmano justifica el golpe por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido liderado por Suu Kyi, como ya hiciera en 2015, y que fueron considerados legítimos por los observadores internacionales.